Dudas frecuentes al cerrar y entregar una nave

Qué mueve el precio, cuánto se tarda, quién cobra el metal, qué pasa con el fibrocemento y qué hace falta para que te liberen el aval.

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Interior diáfano de una nave

Lo que preguntan las empresas antes de devolver una nave

Hemos reunido aquí las dudas que más se repiten cuando alguien nos llama con un cese de actividad, un traslado o un fin de arrendamiento encima.

Aparecen siempre las mismas: qué mueve realmente el precio, cuánto se tarda en una nave con racking de altura, quién se queda el importe del metal, qué pasa con el fibrocemento de la cubierta, quién firma los documentos de residuo, cómo queda el suelo después de desanclar la maquinaria y qué le van a exigir al propietario para devolver el avaTienes el desarrollo de cada etapa en en servicios. Si tu caso no encaja en ninguna de estas respuestas, pregúntalo directamente.

¿Qué mueve de verdad el precio de vaciar una nave?

Siete factores, y la superficie es solo uno de ellos. Manda el volumen real de contenido, no los metros cuadrados; la altura libre y la del racking, porque a partir de cierta cota cambia el medio de elevación; la proporción de material anclado a la solera; la mezcla de fracciones, ya que cuantos más flujos distintos haya más viajes y más gestores intervienen; la accesibilidad de muelle y patio de maniobra; la ventana horaria que permita el polígono o el propietario; y el valor recuperable del metal y del racking, que juega a la baja. Por eso una nave logística vacía de máquinas y llena de estantería puede costar menos que un taller la mitad de grande con dos prensas ancladas.

¿Cuánto se tarda en vaciar una nave de distribución?

Depende sobre todo del racking y del muelle, no de los metros. Una nave de distribución descargada, con acceso para trailer y estantería convencional se desmonta a buen ritmo por niveles; la misma nave con un solo muelle, patio compartido y ventana horaria restringida puede tardar el doble aunque el contenido sea idéntico. Nosotros repartimos el trabajo por días en el calendario que entregamos con la valoración, para que sepas qué habrá hecho cada jornada y puedas encajarlo con la fecha de entrega que tengas firmada.

¿Quién se queda el importe del metal y del racking retirado?

Tú, descontado de la factura. Valoramos por separado la estantería con posibilidad de reventa, la maquinaria que tiene mercado de segunda mano y el metal que va a valorización, y ese importe aparece restado en la propuesta antes de que empecemos. Lo decimos así de claro porque en este sector es habitual llevárselo sin mencionarlo. Y tampoco tenemos catálogo ni exposición de racking de ocasión: lo desmontamos y lo colocamos donde tenga valor, pero el beneficio de esa operación se refleja en tu presupuesto.

Tengo fibrocemento en la cubierta, ¿lo retiráis vosotros?

No, y desconfía de quien te diga que sí sin más. El fibrocemento con amianto exige empresa inscrita en el registro específico, plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral, personal con vigilancia de la salud y un procedimiento de retirada que nada tiene que ver con un vaciado. Lo que hacemos es identificarlo en la visita, dejarlo expresamente fuera de nuestro alcance y coordinar la entrada de una empresa acreditada antes o después de nuestro trabajo, según convenga al calendario. Lo mismo vale para aceites, disolventes, gases refrigerantes y envases contaminados.

¿Quién firma los documentos de los residuos que salen de mi nave?

El productor del residuo es el titular de la actividad, es decir, tu empresa, y el gestor autorizado es quien lo recibe y lo trata. Nosotros organizamos ese circuito: separamos las fracciones, asignamos el código que corresponde a cada una, contratamos al transportista y al gestor y te entregamos los justificantes de cada retirada dentro del dossier final. Esa documentación es la prueba de que el contenido de la nave ha ido a donde tenía que ir, y es exactamente lo que te pedirán si alguna vez hay una inspección o una discusión con el propietario.

Al desanclar la maquinaria queda el suelo roto, ¿lo reponéis?

Sí, y para nosotros es parte del trabajo, no un extra. Cuando se extraen pernos químicos, se pican bancadas de hormigón o se levanta el marco de un foso, la solera queda con huecos, coqueras y bordes irregulares. Los rellenamos, regularizamos la superficie y dejamos constancia fotográfica de cómo queda cada punto. Es una partida modesta comparada con el conjunto y es, con diferencia, la que más discusiones ahorra el día de la entrega, porque el suelo es lo primero que mira quien va a recibir la nave.

¿Qué me van a pedir para devolverme el aval o la fianza?

Tres cosas, y ninguna es sorprendente si se prepara desde el principio: que el inmueble esté en el estado que fija el contrato, que los elementos añadidos por el inquilino se hayan retirado si así se pactó, y que exista constancia documental de qué ha salido y a dónde ha ido. Por eso cerramos con un dossier que reúne el inventario inicial, el reportaje del antes y el después, los justificantes de residuo y el acta de entrega firmada por ambas partes. Con ese conjunto encima de la mesa, la conversación sobre la garantía retenida deja de ser una negociación y pasa a ser un trámite.

Estamos en concurso de acreedores, ¿podéis trabajar así?

Sí, y el procedimiento cambia bastante. En un concurso el inventario deja de ser una herramienta interna y pasa a ser un documento del expediente: hay que relacionar los bienes con detalle, distinguir lo que forma parte de la masa de lo que es residuo, valorar lo que tiene mercado y dejar rastro de cada salida. Trabajamos con la relación que nos facilite el administrador concursal, no retiramos nada que no esté autorizado y entregamos la documentación en el formato que nos pida. Los plazos judiciales mandan sobre los nuestros, así que conviene hablar en cuanto haya fecha.

¿Vendéis o alquiláis naves, o compráis estanterías usadas?

Ninguna de las tres cosas, y lo aclaramos porque las búsquedas lo mezclan constantemente. No somos una inmobiliaria industrial: no intermediamos en compraventa ni en alquiler de naves, aunque muchos de nuestros clientes vacían precisamente para poder vender o realquilar. Tampoco somos una tienda de racking de ocasión ni un recuperador de metales que pasa a llevarse solo el metal bueno y deja el resto. Vaciamos el inmueble entero, gestionamos cada fracción con su destino y lo entregamos documentado para que puedas devolver las llaves.

¿Quieres saber qué te van a exigir para aceptarte la nave?

Es una pregunta que se puede contestar antes de mover nada, y contestarla pronto sale mucho más barato que descubrirlo el día de la entrega. Mándanos la cláusula de devolución de tu contrato y unas fotos del interior y te decimos qué partidas entran en el alcance, cuáles se pueden discutir y qué calendario es realista con tu fecha. Escríbenos desde contacto y lo miramos.

¿Y si lo tuyo no encaja en ninguno de estos supuestos?

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