
Can Magarola tiene un perfil distinto al de los polígonos más antiguos de Mollet del Vallès: naves de tamaño medio y grande, mejor altura, ocupadas sobre todo por distribución, almacenaje y empresas de servicios industriales que combinan una zona de nave con una parte administrativa importante. Es, con diferencia, el sector donde más nos encontramos el mismo elemento: la oficina construida dentro de la nave. Entreplantas metálicas con suelo técnico, mamparas de vidrio, falso techo, climatización partida, cableado estructurado, sala de reuniones y a veces hasta vestuarios y comedor. Todo eso lo montó el inquilino y todo eso es, contractualmente hablando, una mejora.
Ahí está el nudo del vaciado en esta zona. La cláusula de devolución de un arrendamiento industrial suele dar al propietario la facultad de decidir: o se queda las mejoras sin compensación, o exige que se retiren y que el inmueble vuelva a su configuración original. Esa decisión no la toma nadie hasta que alguien la plantea, y normalmente se plantea tarde. Desmontar una entreplanta de doscientos metros con su estructura, su forjado, su escalera y sus instalaciones no es una tarde de trabajo: es una partida con estructura metálica que cortar, residuos mezclados que segregar y una losa que queda con los anclajes vistos. Nosotros preguntamos por escrito qué quiere hacer la propiedad antes de valorar, porque de esa respuesta depende buena parte del importe y del calendario.
El segundo elemento característico de Can Magarola es el contenido de esas oficinas. Cuando una empresa deja una nave con parte administrativa hay archivo en papel, hay servidores y equipos informáticos, hay mobiliario en cantidad y hay documentación que no puede irse al contenedor sin más. Separamos los soportes que exigen destrucción certificada, tratamos los equipos electrónicos como el residuo específico que son y entregamos los certificados correspondientes dentro del dossier final. Es un detalle que en una nave de pura estantería no aparece y que aquí sale prácticamente siempre.
El tercer rasgo es operativo. Muchas naves de este sector siguen en actividad mientras se vacía una parte, o comparten patio con vecinos que reciben camión a diario. Trabajar aquí significa acordar ventanas horarias, señalizar la zona de contenedor y no bloquear los accesos ajenos, algo que suena menor hasta que se paraliza la descarga de la empresa de al lado.
En VACIADOSZAFA hacemos vaciado de naves con oficinas y entreplantas en Can Magarola, con desmontaje de mejoras del inquilino y destrucción documentada de archivo y equipos.
Quién levanta el teléfono en el polígono de Can Magarola
Nos llaman responsables de administración que cierran una delegación, empresas que concentran actividad en otra nave y propiedades que preparan el inmueble para el siguiente inquilino. Aquí la pregunta recurrente no es cuánto pesa lo que hay dentro, sino qué pasa con la oficina que costó una inversión importante en su día y que ahora puede convertirse en un gasto de retirada.
Qué tipo de nave se levanta en el polígono de Can Magarola
Al recorrer la nave separamos lo que es obra original de lo que montó el inquilino, y con esa lista preguntamos a la propiedad qué se queda y qué se retira, antes de poner ninguna cifra.
Naves con oficinas
Entreplantas, mamparas y suelo técnico.
Distribución media
Estantería, palés y zona de picking.
Servicios industriales
Almacén técnico y taller auxiliar.
Naves compartidas
Módulos con patio y acceso común.
Cómo ordenamos un vaciado en el polígono de Can Magarola
Vamos a valorar el conjunto y te decimos, partida por partida, qué entra en el alcance y qué depende de la decisión del propietario.
Lectura del contrato y visita
Pedimos la cláusula de devolución del arrendamiento antes de pisar la nave, porque es la que dice si hay que retirar mejoras, desmontar instalaciones del inquilino o reponer solera. Después recorremos el inmueble, medimos alturas de racking, comprobamos accesos de muelle y anotamos qué está anclado y qué no.
Inventario y valoración
Levantamos una relación de lo que hay dentro y le asignamos destino: reventa, achatarrado, entrega a entidad receptora o destrucción certificada. Lo que tiene valor de mercado se descuenta del importe, y esa cifra queda escrita antes de que nadie mueva un palé.
Desmontaje y desanclaje
Bajamos el racking por niveles con la carga ya retirada, cortamos y desanclamos maquinaria, liberamos líneas de aire, cuadros y extracción, y dejamos identificados los puntos de solera que habrá que rellenar y regularizar.
Expediente de residuos
Cada fracción sale con su código y su documento: metal, madera de palé, plástico de retractilado, RAEE, escombro. Los peligrosos que aparecen se identifican, se dejan fuera de nuestro alcance y se derivan a empresa acreditada, sin fingir que los tocamos nosotros.
Repaso y acta de entrega
Repaso final del pavimento y de los huecos, reportaje fotográfico del estado devuelto y acta firmada con el inventario de salida y los justificantes. Es el documento que el propietario o el administrador concursal necesita para dar la nave por recibida.
Qué sacamos de una nave de el polígono de Can Magarola
Retiramos mobiliario de oficina y archivo, equipos informáticos y de red, mamparas, falsos techos y suelo técnico, estructura de entreplanta, estanterías y paletería, y gestionamos por separado los soportes y la documentación que requieren destrucción certificada.
Por qué entregar una nave en el polígono de Can Magarola tiene su propio calendario
La oficina de dentro de la nave es la partida que más presupuestos rompe. Consulta las demás zonas, mira qué incluye el servicio o escríbenos en contacto.
Preguntas frecuentes en el polígono de Can Magarola
¿Quién se queda el importe del metal y del racking retirado?
Tú, descontado de la factura. Valoramos por separado la estantería con posibilidad de reventa, la maquinaria que tiene mercado de segunda mano y el metal que va a valorización, y ese importe aparece restado en la propuesta antes de que empecemos. Lo decimos así de claro porque en este sector es habitual llevárselo sin mencionarlo. Y tampoco tenemos catálogo ni exposición de racking de ocasión: lo desmontamos y lo colocamos donde tenga valor, pero el beneficio de esa operación se refleja en tu presupuesto.
Tengo fibrocemento en la cubierta, ¿lo retiráis vosotros?
No, y desconfía de quien te diga que sí sin más. El fibrocemento con amianto exige empresa inscrita en el registro específico, plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral, personal con vigilancia de la salud y un procedimiento de retirada que nada tiene que ver con un vaciado. Lo que hacemos es identificarlo en la visita, dejarlo expresamente fuera de nuestro alcance y coordinar la entrada de una empresa acreditada antes o después de nuestro trabajo, según convenga al calendario. Lo mismo vale para aceites, disolventes, gases refrigerantes y envases contaminados.
¿Tienes que devolver una nave en el polígono de Can Magarola?
936 940 451